Rol de la Artroscopía de ATM en el contexto de las terapias quirúrgicas mínimamente invasivas.
La artroscopia de la articulación témporomandibular (ATM) surge como un procedimiento derivado desde la traumatología, constituyendo una nueva aplicación en la ATM.
Se define como la exploración de una cavidad articular con una cámara pequeña, complementada con la inyección de distintos tipos de sustancia como anestésicos locales, corticoesteroides o ácido hialurónico como terapia de viscosuplementación.
Sus inicios se remontan a 1975 en Japón, donde el Dr Masatoshi Ohnishi, lleva a cabo por primera vez esta técnica en una articulación tan pequeña como la ATM, aunque de una forma bastante más rudimentaria que la que conocemos hoy. En conjunto con la artrocentesis, se consideran como las dos técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas que se aplican a nivel témporomandibular, dado el pequeño tamaño de la articulación y los instrumentos que se utilizan y al mismo tiempo si consideramos que se utiliza una óptica con magnificación, nos encontramos verdaderamente hablando de un tipo de técnica de microcirugía.
La artroscopia se caracteriza por ser una técnica quirúrgica de alta complejidad, ya que requiere por una parte el desarrollo de habilidades quirúrgicas de tipo endoscópico, a lo cual se agrega el desarrollo de habilidades microquirúrgicas dado el pequeño tamaño de la zona anatómica, de esta forma la curva de aprendizaje es bastante prolongada y de lento avance, además de requerir el desarrollo de esta curva en conjunto con el equipo quirúrgico y de la adquisición de instrumental específico de alto costo. Desde el punto de vista formativo, son muy pocos los lugares donde existen instancias de formación formal en esta disciplina, ya que dada su complejidad no existe una gran masividad en su desarrollo.
Actualmente las investigaciones en cuanto a distintos tratamientos realizados para abordar desórdenes internos de la articulación, sitúan a la artroscopia de ATM como el tratamiento quirúrgico de elección a la hora de iniciar un enfrentamiento quirúrgico de los desórdenes internos de ATM. Sus principales indicaciones se enfocan en los pacientes Wilkes III (desplazamiento discal sin reducción) y Wilkes IV (desplazamiento discal sin reducción con cambios degenerativos iniciales), sin embargo, tanto la evidencia como la experiencia demuestran que el pronóstico de los tratamientos quirúrgicos mejora ostensiblemente cuando son indicados en patología articular incipiente y cuanto menores sean los cambios estructurales de tipo irreversible (perforación del disco, condromalacia avanzada) dentro de la ATM.
Una de las mayores riquezas de esta técnica, consiste en que no se trata solamente de un procedimiento terapéutico, sino que además tiene un gran valor como una herramienta diagnóstica de ciertas alteraciones que ocurren dentro de la articulación y que en general tienen una baja sensibilidad para ser diagnosticadas en las imágenes preoperatorias, como el scanner o la resonancia magnética, hablamos de fenómenos tales como las perforaciones del disco articular, presencia de adhesiones discales de distinto tipo, o la patología degenerativa del fibrocartílago articular (condromalacia), cuya única forma de poder ser diagnósticada y categorizada es a través de la artroscopía. Se describen tres niveles de artroscopia operativa:
Nivel I: consiste en una artroscopia exploratoria, en la cual solo existe una vía de acceso al espacio superior de la articulación y además del diagnóstico, permite la infiltración de algunas sustancias terapéuticas.
Nivel II: a diferencia del nivel I, existe una segunda vía de acceso en el receso anterior de la articulación, lo cual permite el ingreso a la articulación de algunos instrumentos quirúrgicos. De esta forma, se pueden realizar algunos procedimientos como liberación de adhesiones, electrocoagulación de tejido inflamado, uso de radiofrecuencia o infiltración guiada por cámara de soluciones en tejidos afectados como por ejemplo en el caso de las sinovitis.
Nivel III: constituye el nivel más avanzado de artroscopia que contempla la realización de procedimientos tales como desbridamiento de tejidos o diferentes técnicas de discopexia para lograr una reposición del disco articular a su posición anatómica.
En estos tres niveles de artroscopia, es posible obtener una visualización y diagnóstico completo de todas las condiciones que afectan al espacio articular superior y al mismo tiempo lograr un tratamiento efectivo especialmente de la condiciones inflamatorias del tejido sinovial y retrodiscal, cambiando la condición patológica de los mismos y tratando efectivamente el dolor. En cuanto a la posición del disco, esta puede ser mejorada de forma sustantiva, aliviando la tensión del tejido sinovial, por ejemplo, al efectuar una sinovectomía anterior o directamente a través de procedimientos de discopexia, la resultante de todos estos tratamientos, es el logro de una biomecánica articular normal o satisfactoria y el alivio de la sintomatología articular, expresada por ejemplo en ruidos, bloqueos o dolor, todo lo cual contribuye a generar una mejoría sustantiva en la calidad de vida de los pacientes.
Nuestro equipo lleva desarrollando estás técnicas desde el año 2010, habiendo adquirido una gran experiencia tanto en artroscopia básica, como en maniobras avanzadas, lo cual nos permite situarnos como el equipo líder en artroscopia de ATM en nuestro país y una referencia importante en el contexto latinoamericano.
Por Dr. Carlos Gaete G.
Ref:
1.- Advanced Arthroscopy of the Temporomandibular Joint Joseph P. McCain, Reem H. Hossameldin. Atlas Oral Maxillofacial Surg Clin N Am. 2011.(2011) 145–167.
2.- Israel HA. Internal derangement of the temporomandibular joint: New perspectives on old problem. Oral Maxillofac Surg Clin North Am 28:313 – 33. 2016.